El Instituto
19/06/2026
Al primer toque de la campana, a las seis de la mañana, nos disponemos a vivir una nueva jornada punteada por los Oficios, las clases, las comidas, las recreaciones, los tiempos libres…
«Cuando la campana suena y nos llama a cualquier cosa, hay que estar prestos a partir y abandonar todo.»
— San Francisco de Sales
«Cada momento trae un deber que hay que cumplir con fidelidad.»
— P. Jean-Pierre de Caussade
Tras el desayuno, a las siete, renovamos de rodillas la consagración a la Inmaculada Concepción, patrona principal del Instituto. Comienza entonces media hora de meditación silenciosa, seguida del Oficio de Laudes, la primera de las cuatro horas canónicas cantadas en comunidad: Laudes, Sexta, Vísperas, Completas.
«La oración es para el hombre el primero de los bienes. Es su luz, su alimento, su propia vida.»
— Dom Guéranger
A partir de las ocho, el seminario se transforma en una colmena zumbante, donde cada uno se ocupa de su tarea: hospedería, lavandería, sacristía, secretaría, mantenimiento de la propiedad, jardín, taller, cocina, bodega y cuidado general.
El programa de estudios comprende la filosofía aristotélica y tomista, los diferentes tratados de teología, la historia de la Iglesia, la patrología y el canto gregoriano. Los exámenes tienen lugar dos veces al año, precedidos de semanas de estudio intensivo.
El Directorio del Seminario recuerda que el sacerdote «es elegido por Dios para el acto principal de la virtud de Religión: el Sacrificio» y que «toda la oración y los ejercicios de piedad se orientarán hacia esta cumbre». Tras un cuarto de hora de acción de gracias silenciosa, los seminaristas cantan el Oficio de Sexta.
A mediodía y por la noche, las comidas se toman en silencio: un seminarista lee recto tono un texto de carácter espiritual, histórico o literario. En los días de grandes fiestas, la música sustituye la lectura.
El Directorio del Seminario insiste en la importancia de la vida fraterna, fundada en el respeto mutuo y el afecto recíproco. Recuerda las palabras del Salmista: «¡Qué bueno y qué delicioso es que los hermanos vivan juntos!» (Sal 133, 1).
Por la tarde, los seminaristas recitan en comunidad el Rosario por sus bienhechores. Durante el mes de octubre, el Rosario se recita ante el Santísimo Sacramento expuesto.
La jornada se cierra con el Oficio de Completas, acción de gracias por los beneficios recibidos y petición de protección para la noche. Se extiende entonces el «Gran Silencio», estrictamente observado desde el final de Completas hasta las Laudes del día siguiente, que favorece la intimidad del alma con Dios.